APNEA DEL SUEÑO Y OBESIDAD

APNEA DEL SUEÑO Y OBESIDAD

Hola amigos, otro mes más, otro artículo más, este artículo me viene a la cabeza por una conversación con mi hermano en el gimnasio, en el que me comentaba que había pasado mala noche, porque se había despertado varias veces en la noche.

Con el consecuente malestar de ese día de encontrarte sin energía, dolor de cabeza, te cuesta mantener la atención y tener creatividad.

Además, me viene a la cabeza por otro artículo que leí hace muchos años, el problema que padecen muchos españoles, la apnea del sueño.

Pensar en una mala noche porque no consigues dormir, te despiertas mucho porque tienes hijos, estás resfriado, dolor de estómago, en resumen, duermes poco y mal, ¿cómo te encuentras al siguiente día? No rindes igual, ¿verdad?

Pues ahora piensa, en los miles de españoles que no consiguen dormir bien durante cientos de noches.

Podemos decir que desde siempre ha existido la idea o concepto que un buen dormir es pre-requisito básico de una buena salud.

Por lo tanto se asocia a estar enfermo y a un aumento de probabilidad de muerte la alteración del sueño, además la relación es antigua y se remonta a la mitología griega donde Hymnos, la personificación del Sueño era hermana melliza de Thanatos, personificación de la Muerte. Sin embargo, solo en las últimas décadas se ha producido el reconocimiento científico y estudio de la relación entre diferentes enfermedades y trastornos que ocurren durante el sueño, especialmente los trastornos respiratorios, destacando entre ellos la Apnea del Sueño, no solo por su alta frecuencia, sino por el gran impacto en salud.

La apnea obstructiva del sueño históricamente fue observada por primera vez en 1877, en forma magistral por Broadbent, en un paciente con daño cerebral y posteriormente comunicado por Mackenzie en el año1880. No fue sino hasta un siglo más tarde, cuando en 1976 Guillerminault y colaboradores lo reconocen como una entidad clínica de importancia y frecuente. Además, le dan el nombre de “Síndrome de Apnea del Sueño”.

Actualmente el concepto es más amplio y la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ISCD-2 de la sigla en inglés) distingue a los Desórdenes Respiratorios durante el Sueño, por un lado y al grupo de los Desordenes No Respiratorios del Sueño por otro. A su vez, en el primer grupo establece tres categorías principales:

  1. Síndrome de Apnea Hipoapnea Obstructiva del Sueño (SAHOS).
  2. Síndrome de Apnea Central del Sueño (SACS).
  3. Síndrome de Hiperventilación Alveolar durante el sueño (SH). Además, una 4ª categoría denominada “Otras “, que como su nombre lo indica, incluye a otras afecciones respiratorias que ocurren durante el sueño como el asma nocturna, las alteraciones del EPOC del sueño, etc

 

El SAHOS es un trastorno altamente frecuente que afecta del 2% al 4% en mujeres y a los hombres entre el 4% al 6% de la población adulta de edad media. Hay evidencia de que su prevalencia aumenta con la edad y también de que el riesgo de desarrollar SAHOS está estrechamente relacionado con la obesidad y el género masculino. En las mujeres el SAHOS se presenta principalmente en la edad post menopáusica.

En niños es de común ocurrencia, siendo su prevalencia de alrededor de 2% entre los 4 y los 5 años, con consecuencias similares a las descritas en adultos. Constituye la tercera enfermedad respiratoria más frecuente después del asma bronquial y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), es la alteración más frecuente que ocurre durante el sueño y también la principal causa de hipoxia crónica en seres humanos, debido a la hipoxia intermitente.

En relación con morbilidad, la evidencia ha mostrado que el SAHOS está asociado a trastornos cognitivos y a deterioro de la calidad de vida y en niños afecta el aprendizaje y la conducta. El 35% de estos pacientes presenta hipertensión arterial sistémica, tiene 2 veces más hipertensión pulmonar, 4 veces más enfermedad vascular cerebral que la población general y la tasa de accidentes aumenta en 7 veces.

El síndrome de apnea del sueño es una enfermedad crónica, caracterizada por la obstrucción repetitiva de la vía aérea superior (VAS) a nivel faríngeo durante el sueño con el cese completo del flujo aéreo (apnea) o parcial (hipoapnea). Esto se produce por alteración anatómica y funcional de la vía aérea superior que hacen que esta sea más colapsable que en los sujetos normales.

 

SÍNTOMAS Y SIGNOS DEL SÍNDROME DE APNEA HIPOAPNEA DURANTE EL SUEÑO

Síntomas Nocturnos

Síntomas Diurnos

Apneas observadas. Ronquidos. Somnolencia excesiva
Asfixias. Sueño poco reparador.
Movimientos anormales. Cansancio o Fatiga crónica.
Nocturia (adultos), enuresis (niños). Cefalea matutina.
Insomnio. Irritabilidad.
Reflujo gastroesofágico. Apatía.
Polidipsia durante la noche. Depresión.
Diaforesis nocturna. Dificultad para concentrarse.
Congestión nasal. Pérdida de memoria.
Salivación excesiva. Alteración de la libido e impotencia.
Pesadillas.

Sequedad faríngea y bucal matutina.

 

La apnea del sueño es una enfermedad heterogénea por el lento y progresivo desarrollo de los síntomas, que tiene un amplio espectro de formas de manifestación clínica, siendo la forma típica de presentación la de un hombre de edad media, con sobrepeso u obeso, con ronquidos progresivos, cada vez más intensos y molestos. A esto se agregan pausas respiratorias nocturnas, observadas por sus parejas o compañeros de dormitorio.

El paciente puede referir cansancio, sueño no reparador o presentar excesiva somnolencia durante el día, con mayor o menor interferencia de sus actividades habituales. Puede referir nocturia, síntomas de reflujo, cefalea matinal o algún grado de deterioro cognitivo.

El paciente “típico” de SAHOS es un hombre de 40 años, obeso, de cuello corto, roncador, en el que su pareja observa la aparición progresiva de pausas respiratorias asociado a síntomas como somnolencia diurna, sueño poco reparador, cansancio y cada vez más pasivo. Puede o no acompañarse de disminución de la Libido, nocturia, cefalea matinal y otras molestias.

También es relevante detectar los antecedentes familiares de ronquidos y apneas en abuelos, padres o hermanos que traducen la predisposición genética familiar de estos pacientes. En la historia natural de esta enfermedad, los síntomas se hacen evidentes o se acentúan marcadamente en relación al aumento de peso de 5 – 10 o más kilos, con un punto de inflexión entre los 30 y 40 años.

Los síntomas de la apnea del sueño se pueden agrupar en diurnos y nocturnos, de acuerdo al momento de su presentación, los que se detallan en la Tabla.

Los síntomas nocturnos principales son los ronquidos y apneas o pausas presenciadas por testigos, mientras que en los síntomas diurnos se destacan la somnolencia diurna excesiva y el cansancio o sueño no reparador, ambos muy sugerentes de enfermedad, aunque menos específicos que los nocturnos. Estos cuatro se consideran los síntomas mayores o principales y la existencia de dos o más de ellos obligan a plantear un cuadro clínico de SAHOS y la necesidad de descartarlo. Por la relativa alta sensibilidad de estos síntomas mayores, se deben buscar dirigidamente en todo paciente que se sospeche SAHO.

TRATAMIENTO

Los regímenes terapéuticos de mayor éxito son los que se dirigen a la reducción del peso corporal, eliminación de la apnea obstructiva de sueño y aumento del impulso ventilario. La pérdida de peso corporal se sabe que produce mejoría tanto en la ventilación como en las alteraciones respiratorias durante el sueño. Otra alternativa podría involucrar el uso de agentes que estimulen la respiración. En pacientes con hipoventilación, los derivados de la progesterona aumentan la respuesta ventilatoria a la hipercapnia e hipoxia y mejoran los gases arteriales. El uso de presión aérea positiva ya sea en su modalidad de dos niveles o continua ha sido uno de los avances terapéuticos más importantes en el tratamiento de la apnea obstructiva de sueño. La aplicación de presión aérea positiva elimina las apneas y el ronquido durante el sueño y normaliza el patrón de sueño, también estabiliza la frecuencia cardíaca y agudamente elimina los aumentos de presión arterial pulmonar asociados con la apnea, aunque a la largo plazo, después de un año de tratamiento, no se ha encontrado mejoría en la hipertensión pulmonar sostenida, no obstante, la mejoría en O2 , sugiriendo estos datos, que una vez establecida la hipertensión pulmonar no es reversible por una mejoría en los gases arteriales, lo cual hace imperioso el tratamiento del paciente con apnea de sueño lo más pronto posible.

CONCLUSIÓN

España es uno de los países con mayor esperanza de vida de la unión europea, con una esperanza de vida de 86 años, pero también tenemos el “mal mérito” de ser los que peor calidad de vida tenemos desde los 64 años, debido a la no prevención, al no cuidarnos, todos los artículos que escribimos mensualmente llevan la intención de concienciar, de que nuestra calidad de vida sea buena al realizar actividad física, así que os animo a que practiquéis deporte, el que sea, pero moveros, moveros mucho. Un saludo y hasta el mes que viene.

 

Diógenes Soto Sánchez

Director Kronos Almería

 

Bibliografía

Apnea del sueño en el paciente obeso – Matilde Valencia-Flores, Verónica Rebollar González,* Arturo Orea Tejeda,* Alejandra Castaño-Meneses,** Guillermo García-Ramos,** Jorge González-Barranco**

Enfermedades asociadas a la obesidad – Juan Carlos López Alvarenga,* Lizcelly Thereza González-García*

APNEA DEL SUEÑO: CUADRO CLÍNICO Y ESTUDIO DIAGNÓSTICO – DR. HENRY OLIVI R.

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