EFECTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA SOBRE EL SISTEMA INMUNE

EFECTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA SOBRE EL SISTEMA INMUNE

Hola amigos,

Mes triste para todos, mes que estaba unido al incremento de la felicidad, porque empezábamos a tener más horas de Sol, por el cambio de hora, mejora de la temperatura, y ya que se va el frio va y nos toca quedarnos en casa, maldito covid-19.

Con la tristeza se nos quitan las ganas de movernos, solo nos apetece comer mal, dormimos mal y a deshoras, no chicos, no podemos permitir eso, tenemos que marcarnos unos límites o, mejor dicho, tenemos que seguir moviéndonos para que nuestra cabeza esté mejor, volver a dormir mejor, volver a sonreír. Y como últimamente hago, os traigo un comentario sobre un estudio que demuestra que moverse es una buena prevención.

“La práctica física moderada potencia la respuesta defensiva del organismo disminuyendo la incidencia y la severidad de los procesos infecciosos, muy especialmente los de carácter respiratorio. No resulta sencillo separar la acción específica del ejercicio en la mejora de la respuesta inmunitaria (potenciación de la respuesta y capacidad fagocítica de los neutrófilos y aumento de la actividad de los linfocitos NK (“natural killer”), de los efectos indirectos atribuibles a su acción antiestrés, y la mejora general de la higiene de vida que la intervención en programas de deporte y actividades de ocio supone. También hay suficiente información al respecto de que el ejercicio extenuante y el sobre-entrenamiento disminuyen las defensas inmunitarias y aumentan por tanto la susceptibilidad a la enfermedad. Intervienen muy diversos factores: acción frenadora de la capacidad fagocítica de los neutrófilos, pérdida o disminución de la actividad de diversas poblaciones linfocitarias, muy especialmente de las poblaciones de linfocitos NK, disminución de la capacidad de secreción de inmunoglobulinas A, protectoras de las infecciones del tracto respiratorio”

  • Como primer comentario, vemos lo importante que es la actividad física (para reducir el estrés), la higiene, dormir y alimentación. ¿por qué? Porque si realizo actividad física, podré dormir mejor y reducirá mi estrés. Para que mi sistema inmune esté a tope. Y estas semanas nos han recordado muy bien que hay que lavarse mucho las manos.

“Todo parece indicar que el ejercicio físico continuado tiene un efecto protector del envejecimiento inmunológico, que ocasiona disminución de la inmunocompetencia, y al que se atribuye en gran medida el aumento en la incidencia de tumores, infecciones y enfermedades autoinmunes que se producen con la edad. Esta protección podría ser remarcable por lo que respecta al mantenimiento de la actividad citotóxica de las células NK y la capacidad proliferativa de los linfocitos T, muy necesarios para la resistencia a este tipo de enfermedades y que declinan con los años.”

  • Esto nos viene a decir, que, si mantenemos el entrenamiento durante años, nuestro sistema inmune envejecerá mucho menos, traducido esto a que siendo más mayores enfermaremos menos. 

 

EJERCICIO E INFECCIONES DEL TRACTO RESPIRATORIO

Este modelo sugiere que el riesgo de sufrir infecciones respiratorias es menor en los sujetos que realizan entrenamientos moderados, respecto de los sedentarios, y también de los que participan en actividades de ejercicio excesivo y de elevada intensidad (Rodríguez, 1992). Son pocos los estudios que han investigado sobre esta relación (Heath y col., 1991), y además con métodos de valoración que hacen difícil establecer comparaciones y conclusiones válidas.”

 

RESPUESTA INMUNE AGUDA AL EJERCICIO

La respuesta aguda incluye el conjunto de los cambios espontáneos y temporales que desaparecen a las pocas horas (antes de las 6 h) después de finalizar el ejercicio. Los cambios detectados participan de la complejidad de la respuesta orgánica al ejercicio. En este sentido hay que remarcar que hay una clara relación funcional entre el sistema inmune y el neuroendocrino (Blalock, 1989). Estos sistemas producen y utilizan muchas de las mismas señales moleculares (hormonas, linfoquinas y monoquinas). Órganos linfoides como el bazo y los ganglios linfáticos están inervados por el sistema nervioso autónomo, y los linfocitos presentan receptores por varias hormonas estresantes.

Efectos del ejercicio agudo sobre la concentración de células inmunes circulantes

Inmediatamente después del ejercicio, los leucocitos totales aumentan en un 50%-100%, con una mayor contribución de los linfocitos y neutrófilos y menor de los monocitos. El ejercicio de intensidad moderada induce a una menor leucocitosis, linfocitosis y neutrofilia (Nieman y col., 1991). La alteración del número de leucocitosis depende mucho de los cambios inducidos por el ejercicio en los niveles de epinefrina (potente agonista 82-adrenérgico) y cortisol. Los cambios en la concentración de estas dos hormonas en el decurso del ejercicio muestran un importante aumento durante la actividad física para ambas. Al finalizar el esfuerzo, los niveles de epinefrina vuelven rápidamente a la normalidad, pero en cambio los de cortisol permanecen elevados durante un largo período de tiempo que puede durar dos o más horas. Se sabe que el ejercicio induce un incremento rápido en la densidad de B2-adrenorreceptores linfocíticos, especialmente cuando la intensidad es elevada (Maisel y col., 1990; Murray y col., 1992). La epinefrina causa un aumento transitorio del número de linfocitos circulantes durante el ejercicio, mientras que el cortisol, durante la recuperación, produce una linfocitopenia y neutrofilia marcada y prolongada.

 

  1. De las subpoblaciones linfocíticas mayoritarias (T, B Y células NK), son las NK (natural killer) las más susceptibles a variar como consecuencia del ejercicio. Inmediatamente después de un ejercicio de elevada intensidad la concentración aumenta en un 150%-300% (Nieman y col., 1993). El número de linfocitos T citotóxicos/supresores también se incrementa de forma remarcable (50%-100%) mientras que los T colaboradores y los B se encuentran relativamente inalterados. Esto explica el importante aumento de la capacidad citotóxica de la sangre, en los períodos de tiempo inmediatamente posteriores a finalizar el ejercicio.
  2. Neutrófilos. Los neutrófilos que actúan conjuntamente con las poblaciones de linfocitos NK son unos de los más activos fagocitos. Participan en la primera línea de la defensa contra agentes infecciosos (Male y Roitt, 1989). Hay una gran evidencia que el ejercicio moderado está asociado con una mejora importante en la capacidad fagocítica de los neutrófilos, mientras que un ejercicio exhaustivo tiene el efecto contrario. En un estudio realizado por Smith y col. (1990) se observó que la capacidad fagocítica de los neutrófilos estaba aumentada al menos 6 h después de realizar durante 1 h ejercicio moderado en un cicloergómetro

Efectos sobre los interferones y anticuerpos

  1. A) Interferones. Los interferones ejercen efectos antivíricos que empiezan a las pocas horas de la infección viral y pueden persistir durante días. En un estudio con ocho sujetos no entrenados ha sido descrita una elevación de los niveles de interferones séricos como consecuencia de un ejercicio submáximo de 1 hora de duración en cicloergómetro (Viti y col., 1985). Este aumento, sin embargo, dura por lo menos dos horas, por lo tanto, parece que los cambios en los niveles de interferón después de realizar un ejercicio moderado presentan una significación muy pequeña en la respuesta inmune del individuo.
  2. B) Anticuerpos. Hay pocos estudios centrados en el efecto producido por el ejercicio físico en los niveles de inmunoglobulinas séricas. Los primeros llevados a cabo en corredores parecían apuntar hacia una existencia de niveles comparables a los de otros grupos de población. Los niveles observados de IgA, IgG Y IgM son totalmente normales en atletas bien entrenados y no sufren ninguna modificación después de un ejercicio moderado tanto en individuos bien entrenados como en individuos sin entrenar.

Ejercicio y envejecimiento inmunológico

Los autores concluyen que los individuos ancianos que realizan una actividad física elevada tienen un nivel de actividad de NK superior a la población sedentaria de la misma edad e incluso a adultos jóvenes. La activación de la proliferación de los linfocitos T, que se ve muy afectada por la edad, es significativamente mayor en los deportistas de edad avanzada que en los sedentarios, pero todavía por debajo de los niveles de los jóvenes desentrenados

 

RESUMEN

Que conclusión podemos sacar de todo este estudio, que es obligatorio para todos y más en estos tiempos en los que pensábamos que muchas enfermedades estaban extintas, que tenemos que llevar una vida activa, en la que tenemos que realizar actividad física a diario para controlar nuestro estrés, para poder dormir mejor, vemos que nuestro sistema inmune agradece eso, unido a esto, llevar una buena alimentación, si entrenamos, seguro que nos sentimos mentalmente más fuertes para comer mejor. Nuestro cuerpo necesita kilómetros como los coches y una buena gasolina.

Al estar sedentarios, obesos, dormimos mal, estamos estresados, nos agotamos con facilidad, nuestro organismo se agota y por lo tanto nuestro sistema inmune se debilita.

RECOMENDACIÓN

Mínimo 150 minutos de cardio moderado y 2 o 3 sesiones de FUERZA a la semana pero tienes que conseguir 300 minutos de cardio moderado y 4 sesiones de FUERZA a la semana.

Un abrazo a todos y ánimo para superar todo esto.

Diógenes Soto

Director Kronos Almería

 

Bibliografía

“EFECTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL ENTRENAMIENTO SOBRE LAS DIVERSAS EXPRESIONES DE LOS MECANISMOS DE DEFENSA INMUNE “Violant Puiggneró Picanyol, Joan Ramon Barbany (airó. Profesor Ttllllar de Técnicas de Rehobilifaci6n Motriz y FISiología Hllmana y del Ejercicio, INEFC.

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