¡Empieza el curso! ¿Y… a cuántas actividades puedo apuntar a mi hijo…? ¿Me estoy pasando…?

¡Empieza el curso! ¿Y… a cuántas actividades puedo apuntar a mi hijo…? ¿Me estoy pasando…?

Ya llegó septiembre y comienza el curso escolar, y como hacemos todos los padres, necesitamos una “rutina” con nuestros hijos, empezamos a organizar:  9 – 2 cole, 2 – 4 la hora de la comida, 4 – 5 inglés y luego fútbol, piscina, judo, taekwondo, baile y un grandioso etc.

Muchas veces estando en el cole, esperando que toque la sirena, hablando con los demás padres, me cuentan que sus hijos están en inglés y un deporte, me comentan que no quieren apuntarlo en más cosas, porque se sienten culpables, ya que piensan que “se están pasando”.

Mi pensamiento tiempo atrás era otro, yo decía, si el niño se lo pasa bien, para estar en casa sin hacer nada, prefiero que esté jugando, y no era un pensamiento desacertado. De hecho, hoy vamos a hacer referencia a los beneficios en niños a la hora de practicar dos deportes.

Voy a tomar como referencia a nuestra colaboradora Raquel Hernández García, que publica esta imagen en su blog y habla sobre evitar la especialización temprana.

#JudoBlog

Es decir, tenemos que conseguir que nuestros hijos, a través del juego y de que se lo pasen bien consigan una gran diversificación Según Wiersma (2010), se trata de la “participación en diferentes deportes y actividades a través de la cual un atleta desarrolla diferentes habilidades físicas, sociales y psicológicas”.

Ahora tomamos nota de lo que dice en su web el Dr. Carlos Ramírez

Se han postulado diferentes argumentos a favor de la especialización temprana, involucrando el desarrollo de habilidades motoras específicas. Sin embargo, existen dudas respecto a la validez de esta práctica estructurada en edades tempranas. Un factor importante a tener en cuenta es que los atletas juveniles están expuestos a un riesgo de lesiones más alto debido a los cambios constantes en peso, altura y masa muscular, lo que impone un estrés importante en las articulaciones y el tejido conectivo. Es importante saber entonces que los atletas juveniles están en riesgo de padecer lesiones por sobreuso. Por otro lado, la especialización temprana ha demostrado no sólo ser exigente en un plano físico, pero también a nivel mental. El fenómeno de burnout (o “quemarse”) puede ser un efecto indeseado de un entrenamiento estructurado para un deporte en específico y puede ser definido como el “agotamiento físico y mental, resultado de las demandas del deporte” (Kutz & Secrest, 2009). Este fenómeno puede llevar al joven atleta a un punto donde no disfrutará practicando su deporte y estará en riesgo de abandonarlo.

Podemos pensar en la diversificación como la práctica de tantos deportes como sea posible, tan frecuente como sea posible. Este método expone al niño a una multitud de deportes con la meta de jugar y divertirse, en lugar de practicar y competir. El mejor indicador de que un niño está listo para aprender una nueva habilidad será su interés en la misma (Baker 2003). Como resultado se generará un entorno en el que se cultivará un amor genuino por un deporte, el cuál derivará en especialización en una edad más avanzada. Se cree que de esta manera las diferentes habilidades físicas y cognitivas necesarias para competir a niveles altos se desarrollarán más rápidamente. Se ha sugerido que de esta manera se estimula una transferencia de habilidades entre deportes, lo cual generará a un atleta mucho más completo que si se especializa en una sola disciplina desde una edad temprana.

 

CONCLUSIÓN

Demos a nuestros hijos la oportunidad de disfrutar de una gran variedad de deportes, aportemos nuestro grano de arena para que nuestros hijos sean deportistas desde la infancia hasta la edad adulta, que se diviertan disfrutando de jugar/practicar varios deportes, que se estimulen y consigan todos los beneficios anteriormente mencionados.

 

Diógenes Soto

Coordinador C.D. Kronos Almería

¡UN ABRAZO A TODOS!

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